
Buen rollo mañanero para un puñado de ciclistas veteranos y no tanto. Quedamos en no acelerar hasta pasado el Rincón para ir juntos lo máximo posible. Efectivamente, pasar el Rincón juntos se convierte en un suplicio, que si los semáforos, las alcantarillas, los coches, etc. Grupo partido en 3 pedazos. Con la fortuna de quedarme en el último, pudimos hablar con nuestro amigo Fernando que, después de una operación de alargamiento de pene (ya lleva 23cm. el tío tiene los webs acomplejaos) ya está con nosotros de nuevo, alegría para el grupo. Así que en la ida, se pegaron palos delante hasta para entrar en el bar y pedir primero (son competitivos los chavales). La vuelta resultó un tanto extraña, ya que entre los que se están preparando para la sufrida (Sr. Cuevas, nos dará en la cara en marzo aproximádamente), los que no le pueden rechistar (Miguel A.) y alguno más se volvieron antes, el resto (Eduardos, Fernando, Gavilán, Felipe, Juan Luis, y algunos más, entre ellos un chaval con una pierna chunga que anda de cojones el tío) volvimos a tren (30 km. aire a favor) pero marcando Juan Luis (35 km. subiendo) hasta que al tren se le rompieron los frenos, nos quedamos sin piñones, hasta felipe dijo arrrrrrj en alguna ocasión, felizmente llegamos ya calentitos, y tristemente pa la casa, ya que hechamos de menos al grupo cervecero, Solís, Arévalo y Cía.
firmado--(Cris)

